Nuevas generaciones, nuevos valores: ¿cómo piensan los centennials?
En las últimas décadas, cada generación ha traído consigo un nuevo conjunto de valores, formas de comunicarse, prioridades y maneras de ver el mundo. Hoy, los centennials o Generación Z, aquellos nacidos aproximadamente entre 1997 y 2012, están alcanzando la adultez y comenzando a ocupar un lugar significativo en el mercado laboral, el consumo, la política y la cultura. Y lo hacen con una identidad propia, moldeada por un contexto digital, incierto y profundamente cambiante.
Los centennials se han desarrollado en un mundo altamente interconectado, caracterizado por las redes sociales, la información instantánea y un intenso sentido social y ecológico. Pero ¿cómo piensan realmente? ¿Cuáles son sus valores? ¿En qué se diferencian de los millennials o de generaciones anteriores como la X o los baby boomers?
Digitales por naturaleza
Una de las características más evidentes de los centennials es su relación con la tecnología. A diferencia de generaciones anteriores, no conocieron un mundo sin internet. Para ellos, el acceso inmediato a la información, la comunicación instantánea y la presencia en redes sociales no son lujos ni aprendizajes, sino parte intrínseca de su día a día.
Esto ha moldeado no solo su manera de comunicarse, sino también su forma de aprender, trabajar y construir relaciones. La brevedad, la inmediatez y la imagen predominan sobre los discursos largos y las estructuras formales. Aplicaciones como TikTok, Instagram o YouTube son sus principales canales de expresión y consumo de contenido.

Más conciencia social y ambiental
Los centennials se destacan por ser una generación con una fuerte conciencia social y ambiental. Desde su infancia, han estado en contacto con asuntos como el cambio climático, la equidad racial, la igualdad de género, los derechos LGBTQ+, el cuidado de los animales y las dificultades de salud mental. No solo están informados, sino que exigen coherencia y responsabilidad tanto a las marcas como a las instituciones.
No es raro ver que esta generación apoya activamente causas sociales, participe en protestas virtuales o físicas, y prefiera productos sostenibles, aunque sean más costosos. El activismo digital es un componente de su identidad: no se limitan a consumir, sino que aspiran a impactar y cambiar.
Menos interés por estructuras tradicionales
A diferencia de generaciones pasadas, los centennials no siguen un camino lineal hacia la adultez. El modelo convencional de aprender, laborar, contraer matrimonio, adquirir vivienda no es necesariamente el más adecuado. Valoran la flexibilidad, la autenticidad y la libertad personal por encima de la seguridad que ofrecían las estructuras tradicionales.
Esto se ve reflejado en el mundo laboral, donde priorizan el propósito, el bienestar emocional y la posibilidad de crecimiento personal por sobre la estabilidad o el salario alto. No temen cambiar de trabajo, emprender o incluso abandonar carreras universitarias si sienten que no se alinea con sus valores o pasiones.

Diversidad e inclusión como norma
Para los centennials, la diversidad no es una meta a alcanzar, sino una realidad asumida. Son la generación más diversa hasta ahora en términos de etnicidad, orientación sexual, identidad de género, neurodivergencia y experiencia cultural. Y aspiran a que esa diversidad se manifieste en los medios de comunicación, en los espacios laborales y en las resoluciones políticas.
Adicionalmente, poseen una perspectiva más fluida de la identidad. Esconden etiquetas establecidas, aprecian las diversas identidades y modifican su expresión de manera natural dependiendo del contexto o del instante de vida. Esta flexibilidad les permite moverse con soltura en un mundo cada vez más cambiante, pero también los enfrenta a desafíos identitarios y sociales que generaciones anteriores no vivieron con la misma intensidad.
El ICBF destaca cómo la inclusión de jóvenes LGBTIQ+ es hoy una prioridad institucional en Colombia.
Salud mental como prioridad
La salud mental, que durante años fue un tema tabú, es una de las principales preocupaciones de la Generación Z. Conversan de manera franca sobre ansiedad, depresión, agotamiento, estrés y autovaloración. Buscan terapias, meditación, anotación de historias, lugares para el control emocional y fomentan una perspectiva más humana del bienestar.
En redes sociales abundan los contenidos sobre autocuidado, límites personales, terapia psicológica y vida emocional. Sin embargo, también enfrentan altos niveles de presión y comparación, muchas veces amplificados por la vida aparentemente perfecta que se muestra en línea.
Buscan terapias, meditación, control emocional y fomentan una perspectiva más humana del bienestar. Entidades como el Ministerio de Salud de Colombia están reforzando líneas de atención juvenil.
Nueva forma de liderar y participar
En el ámbito político y social, los centennials no necesariamente creen en las instituciones tradicionales. No muestran interés en partidos, iglesias o sindicatos de manera tradicional, pero sí se movilizan por motivos específicos. Apoyan a líderes reales, con principios evidentes y acciones palpables, no discursos vacíos.
Están creando nuevos modelos de liderazgo más horizontales, colaborativos y basados en la comunidad. También utilizan el humor, el diseño y la creatividad para expresar opiniones políticas o sociales, muchas veces en formatos breves como memes, reels o videos virales.
¿Qué implican estos valores para el futuro?
Entender a los centennials no es solo una curiosidad generacional: es clave para construir un futuro más equitativo, sostenible e inclusivo. Esta generación tiene el potencial de transformar profundamente el modo en que vivimos, trabajamos, consumimos y nos relacionamos.
Empresas, instituciones educativas, gobiernos y medios deben repensar sus modelos para conectar con esta generación, no desde la imposición, sino desde la escucha activa, la coherencia y la apertura al cambio.
Conclusión
Los centennials son mucho más que jóvenes hiperconectados. Representan una generación con valores fuertes, conciencia social, apertura a la diversidad y una profunda necesidad de autenticidad y propósito. Si bien enfrentan retos particulares como la ansiedad, la sobreexposición digital o la precarización laboral también están abriendo caminos innovadores hacia un mundo más consciente y plural.
Comprender cómo piensan no solo nos ayuda a conectarnos con ellos, sino también a anticipar el tipo de sociedad que estamos construyendo. Porque, en definitiva, los valores de cada generación no surgen de la nada: son una respuesta al mundo que reciben y una propuesta para el mundo que desean construir.
